DE LA FAMILIA JUNTA A LA FAMILIA UNIDA
Lectura para ESTE jueves
La importancia de la relación esposa-esposo (función conyugal)
Una familia nuclear se inicia cuando un hombre y una mujer deciden unirse y comenzar uno de los más importantes proyectos del ser humano: convivir, compartir juntos el resto de sus vidas. Este proyecto tiene una serie de particularidades en función del grupo humano al que ambos pertenecen ya que cada cultura y religión tienen especificidades propias que marcan muy claramente para la pareja y para el grupo social entero dicho acuerdo.
Pero, además de los aspectos rituales –sociales– y legales (el matrimonio, para la ley, es un contrato entre dos personas naturales), hay también una serie de asuntos más de tipo psicológico que deben estar presentes para que el proyecto tenga posibilidades de éxito.
En primer lugar, el enamoramiento de los miembros de la pareja no es una cuestión de suerte o azar. Desde que ambas personas se conocen mutuamente entran en juego factores de tipo inconsciente que ya vienen determinados por el pasado de cada uno de ellos. Qué tipo de relación estableció cada uno con sus respectivos padres, qué tipo de infancia vivieron, qué clase de modelos tuvieron en sus respectivos progenitores, determinarán el tipo de hombre o mujer que se desea como pareja.
Esto pone en segundo plano el aspecto físico, que siendo importante no es sino un señuelo inicial de atracción, pero a partir de ahí se debe pasar a cuestiones de mayor relevancia, ya que las parejas que sólo se quedan capturadas por la belleza externa corren el riesgo de "desencantarse" con el paso de los años, o descubrir luego, en el diario convivir, que tienen muy pocos aspectos en común y muchas dificultades para entenderse mutuamente.
Salir de los detalles externos, superficiales, y poder pasar a tener una relación estable con una persona del otro sexo requiere madurez, lo que implica haber salido ya de la adolescencia entendida como el período a través del cual las personas se preparan psicológicamente para ser independientes económica y afectivamente de sus propias figuras paternas.
Implica llegar a tener la capacidad de poder ponerse en el lugar del otro, haber dejado atrás gran parte de ese egocentrismo y autocontemplación tan peculiares en la adolescencia, etapa en la que es más factible impresionar que ser auténtico, sin temer la crítica y el rechazo del grupo, de tanta importancia para el adolescente, y tener, entonces, la posibilidad de expresar lo que se piensa y siente, de haber logrado al capacidad de establecer vínculos íntimos, lo que se logra en tanto se pueden establecer, en efecto, adecuados lazos interpersonales profundos.
Una pareja inicia un "proyecto de a dos" que debe irse construyendo día a día por el resto de la vida. Cada día traerá nuevos retos que vencer y nuevas aspiraciones a las que arribar, y es así, como pareja, que se deberán presentar ante los hijos, actuando en conjunto, con acuerdos mutuos, de modo que, en lo posible, se eviten las contradicciones ante los niños que requieren un ambiente estable, confiable, seguro y, sobre todo, previsible.
Los hijos deberán saber qué esperar de sus padres y éstos últimos tienen que ser muy coherentes en lo que les trasmiten, no sólo a través de los mensajes verbales (necesarias reglas de educación), sino sobre todo a través de actos que coincidan con lo que se dice. Es esto último, en su conjunto, lo que será tomado como modelo por los niños.
La importancia del vínculo madre-hijo (función parental)
¿Qué importancia tiene una madre para el hijo y un hijo para la madre? Es éste, a no dudar, el vínculo más importante de todo ser humano, ya que la calidad de esta relación, en especial en los primeros tres años de vida, determinará aspectos centrales de la salud psíquica del ser humano, así como la manera en que se relacionará con sus semejantes. Ello supone en la madre una responsabilidad trascendental, de la que mucho se habla y que podría llevar a algunas mujeres a la exageración, al punto de que teman nunca estar capacitadas para ejercer ese hermoso y trascendental rol.
Donald W. Winnicott (1896-1971), un pediatra y psicoanalista inglés, postula que una madre debe ser "suficientemente buena". Con esto quiere decir que no debe ser ni excesivamente preocupada ni tan exigente consigo misma en la obligación de satisfacer todos los requerimientos del bebé que pueda llegar a "ahogar" las necesidades propias del niño, pero tampoco tan distante que el bebé se sienta abandonado y sin cuidado.
Una madre "suficientemente buena", según este autor, busca mantener una relación óptima con su bebé y está dispuesta a amoldarse a lo que éste requiere; pero puede equivocarse, tiene el derecho de mal interpretar, alguna vez, al infante, lo cual también es importante ya que esos pequeños "errores" incluso son necesarios para que el aparato psíquico del bebé empiece a funcionar y se vea en la necesidad de implementar sus propios recursos, generados a partir de las primeras experiencias de gratificación y bienestar. El bebé incorpora, así mismo, una relación con una persona real y no omnipotente, aprendiendo a tolerar tempranamente pequeñas pero inevitables dosis de frustración, imprescindibles en una personalidad equilibrada.
Una madre y su bebé establecen una relación mutua en la que ella no sólo atiende sus necesidades físicas, sino que por sobre todo es capaz de ponerse en el lugar del bebé, imaginar e incluso llegar a experimentar las tensiones y malestares por los que pasa en el proceso de adaptarse a la vida fuera del vientre. También será capaz de sentir calma y tranquilidad cuando el bebé está durmiendo tranquilo, satisfecho. Calmar al bebé es como reconciliarlo con la vida. Lo que hace la madre es hacerse cargo del malestar del bebé (tomarlo como algo suyo) y devolvérselo "digerido", en forma de tranquilidad y paz.
Si esto se hace de un modo adecuado, se facilitará, poco a poco, que el bebé vaya tomando contacto con el medio ambiente, con la tranquilidad y confianza suficiente, ya que sabe que cuenta con ellas para ayudarle a enfrentar los problemas, las tensiones y las frustraciones ante las cuales se halle.
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